Conversor de mayúsculas

MAYÚSCULAS, minúsculas, Título o frase. Gratis, sin subida. 1 GB máx. · Hasta 1 GB · Procesado localmente, nunca enviado a un servidor.

Volver a teclear un titular que ha llegado en capitales, arreglar un párrafo pegado desde un formulario donde todo está en mayúsculas, convertir un enunciado en nombre de fichero sin espacios ni tildes: son manipulaciones que todavía se hacen a mano, carácter a carácter, mucho más a menudo de lo que haría falta. Esta página ofrece siete transformaciones, cada una detrás de su propio botón, aplicadas al texto que se pega en la casilla superior.

La conversión pasa por las funciones de caja del navegador, que respetan el alfabeto latino completo. Ese detalle cambia el resultado: “canción” da “CANCIÓN”, “ñu” da “ÑU”, “güisqui” da “GÜISQUI” y “Müller” da “MÜLLER”. Las tildes, la eñe y la diéresis se conservan en las mayúsculas, allí donde una conversión aproximada las hace desaparecer.

El texto de partida no se modifica nunca. El resultado se escribe en una segunda casilla de solo lectura, lo que permite probar una transformación, mirarla, probar otra sobre la misma fuente y copiar después la que convenga con el botón situado debajo del resultado. Todo se calcula dentro de la página, sin envío y sin espera, también sobre un texto de varias páginas. Cada clic en un botón deja en el historial local el nombre de la transformación y el número de palabras tratadas, nunca el texto.

Cómo se usa

  1. Pegue el texto que quiere convertir La casilla superior sigue siendo su fuente durante toda la sesión: no la sobrescribe el resultado, así que se pueden encadenar varios intentos sobre ella.
  2. Elija una de las siete opciones Todo en mayúsculas, todo en minúsculas, tipo frase, tipo título, invertir, snake_case y camelCase. Basta un clic: no hay ni ajustes ni botón de confirmación.
  3. Mire la casilla inferior Es de solo lectura y contiene el último resultado producido. Una opción nueva sustituye su contenido, nunca el de la casilla superior.
  4. Restablezca a mano lo que la máquina no puede saber Tipo frase y tipo título empiezan bajando todo a minúsculas: las siglas y los nombres propios, RENFE o iPhone, salen estropeados y hay que rehacerlos después.
  5. Copie el resultado El botón situado bajo la casilla de salida lleva su contenido al portapapeles, listo para pegarlo en un documento, en el campo de un formulario o en una línea de código.

Las siete transformaciones en detalle

Cada botón aplica una regla distinta al conjunto del texto:

La regla de tipo frase tiene una consecuencia propia del español: busca una letra colocada justo al principio o justo detrás del espacio que sigue a la puntuación fuerte, y los signos de apertura no son letras. Una frase que empieza por ¿ o por ¡ se queda en minúscula. “¿cómo estás? muy bien, gracias.” devuelve “¿cómo estás? Muy bien, gracias.”: la respuesta sube y la pregunta no. Es el retoque manual más frecuente después de una conversión.

Las tildes y la eñe en las mayúsculas

La ortografía española mantiene la tilde en las mayúsculas: la Real Academia Española lo dice sin ambigüedad, y la costumbre de suprimirla procede de las limitaciones de la máquina de escribir y de la composición en plomo, no de ninguna regla. Aquí ninguna opción propone quitarlas.

A veces lo que está en juego es el sentido de la frase: en capitales, “PUBLICO”, “PÚBLICO” y “PUBLICÓ” son tres palabras distintas, y lo mismo ocurre con “ESTA” y “ESTÁ” o con “SECRETARIA” y “SECRETARÍA”. La eñe corre la misma suerte y por eso se conserva. La conversión de caja, en cambio, no es reversible: si se sube “RENFE iPhone” a capitales y se vuelve a bajar, queda “renfe iphone” y ninguna transformación recupera lo perdido. Para eso está la casilla superior, que guarda el original. Y si un campo técnico rechaza los caracteres acentuados, el camino es snake_case, que los retira, antes de volver a subir a capitales, leyendo antes el aviso de la última sección.

Lo que el modo tipo título no puede adivinar

La tipografía española no pone mayúscula en cada palabra de un título: la capital va en la primera palabra y en los nombres propios. “Cien años de soledad” es la forma correcta, y tipo título devuelve “Cien Años de Soledad”. La convención que aplica es la anglosajona, suavizada por una lista de palabras cortas, y por eso encaja mejor en un rótulo de menú o en un encabezado de columna que en el título de una obra.

Esa lista de treinta palabras que se dejan en minúscula está pensada para el francés y el inglés. Algunas coinciden con el español y se quedan abajo: de, la, un, en, a. Otras faltan y reciben capital: el, los, las, y, o, del, para, por, con. El resultado es mixto y hay que releerlo. “vinos de la rioja y el bierzo” devuelve “Vinos de la Rioja Y El Bierzo”, con la conjunción y el artículo en mayúscula; “informe para el consejo de administración” devuelve “Informe Para El Consejo de Administración”.

Las siglas y las marcas tampoco sobreviven al paso previo por minúsculas: RENFE queda como Renfe, DNI como Dni, iPhone como Iphone y macOS como Macos. La letra que sigue a un apóstrofo no se capitaliza nunca, de modo que “l’hospitalet de llobregat” devuelve “L’hospitalet de Llobregat”. Todo eso se corrige después, a mano.

snake_case y camelCase, para identificadores

Las dos transformaciones descomponen cada carácter acentuado para retirarle el signo diacrítico: “á” pasa a “a”, “ü” pasa a “u” y “ç” pasa a “c”. En español eso tiene una consecuencia que conviene tener presente antes de usar el resultado: la eñe también se descompone, y al quitar la tilde solo queda la ene. “Informe Año 2026 – España” devuelve “informe_ano_2026_espana”, con “año” convertido en “ano” y “España” en “espana”; “Barça” devuelve “barca”. La pérdida es silenciosa, no hay ningún aviso, y en un nombre de fichero o en una dirección compartida se nota tarde.

Los signos de apertura, las comillas y la puntuación se tratan como separadores: “¿Qué tal, señor Núñez?” devuelve “que_tal_senor_nunez”, con los guiones bajos del principio y del final recortados. camelCase termina con una regla que suprime todo lo que precede a la primera letra minúscula, así que un texto que empieza por una cifra o por un signo de apertura pierde caracteres: “3 gatos pequeños” sale como “atosPequenos” y “¿Qué tal, señor Núñez?” como “ueTalSenorNunez?”, con el signo de cierre todavía pegado, porque ese recorte solo actúa sobre el principio. Conviene mirar el comienzo y el final del resultado antes de convertirlo en nombre de variable. Para una dirección web, además, las recomendaciones de Google prefieren el guion normal al guion bajo, y ninguna de estas dos transformaciones lo produce.

Preguntas frecuentes

¿Por qué “RENFE” se convierte en “Renfe”?

Porque tipo frase y tipo título empiezan bajando todo el texto a minúsculas antes de subir las capitales que necesitan. Las siglas no se reconocen como tales, se tratan como palabras corrientes y hay que restablecerlas a mano después.

¿Se conservan las tildes y la eñe al pasar a capitales?

Sí. La conversión usa las funciones de caja del navegador: “canción” da “CANCIÓN”, “ñu” da “ÑU” y “güisqui” da “GÜISQUI”. Al volver a bajar a minúsculas tampoco se pierde nada, lo que coincide con la ortografía española, que mantiene la tilde en las mayúsculas.

¿Por qué “año” se convierte en “ano” en snake_case?

Porque la supresión de los signos diacríticos descompone cada carácter y retira la marca, y la virgulilla de la eñe es una de esas marcas. Ocurre igual con “España”, que da “espana”, y con “Barça”, que da “barca”. Conviene revisar el resultado antes de usarlo como nombre de fichero.

Un título como “Cien años de soledad” sale mal, ¿por qué?

Porque tipo título capitaliza todas las palabras salvo una lista fija de términos cortos franceses e ingleses, mientras que el uso español pone la capital solo en la primera palabra y en los nombres propios. El resultado automático es “Cien Años de Soledad”; para un título de obra sale mejor tipo frase y un retoque a mano.

¿Puedo convertir solo una parte del texto?

No, la transformación se aplica a toda la casilla de entrada. Pegue únicamente el fragmento que le interesa, conviértalo y devuélvalo después a su documento.

¿El resultado sustituye a mi texto original?

Nunca. Las dos casillas son independientes: la de arriba guarda la fuente y la de abajo recibe el resultado y se deja sobrescribir tantas veces como opciones se prueben.

¿Cómo pongo en mayúscula la primera letra de cada palabra?

Con el botón tipo título: pegue el texto en la casilla de arriba, un clic, y el resultado sale en la de abajo, de solo lectura, con su botón de copia justo debajo. Conviene releerlo antes de usarlo, porque la lista de palabras cortas que se dejan en minúscula está pensada para el francés y el inglés: “vinos de la rioja y el bierzo” devuelve “Vinos de la Rioja Y El Bierzo”, con la conjunción y el artículo en mayúscula. Tampoco se capitaliza la letra que sigue a un apóstrofo, de modo que “l’hospitalet de llobregat” devuelve “L’hospitalet de Llobregat”.

Me han pegado un párrafo entero en mayúsculas, ¿cómo lo arreglo?

Pulse tipo frase: baja todo el texto a minúsculas y sube la letra que va al principio o justo detrás del espacio que sigue a un punto, una interrogación o una exclamación. Quedan dos retoques a mano. Las siglas y los nombres propios no se recuperan, y una frase que empieza por ¿ o por ¡ se queda en minúscula, porque los signos de apertura no son letras: “¿cómo estás? muy bien, gracias” devuelve “¿cómo estás? Muy bien, gracias”.

¿Hay que registrarse o se envía el texto a algún servidor?

Ninguna de las dos cosas: las siete transformaciones se calculan dentro de la propia página, sin envío y sin espera, también sobre un texto de varias páginas. En el historial local queda el nombre de la transformación aplicada y el número de palabras tratadas, nunca el texto. No hay cuenta, ni límite de caracteres, ni número máximo de conversiones.

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