IA: herramientas gratis online

5 herramientas gratuitas, procesadas localmente en tu navegador.

La etiqueta de esta categoría merece una precisión, porque las cinco herramientas no funcionan de la misma manera. Solo una ejecuta un modelo entrenado en su propio aparato: la extracción de texto de una imagen, que utiliza el motor Tesseract. La traducción no calcula nada en local y delega el trabajo en un servicio remoto. Las tres restantes, el resumen, la reformulación y el generador de títulos, son algoritmos clásicos: estadísticas de frecuencia, listas de sustitución y plantillas de frase. Ninguna de ellas recurre a un modelo de lenguaje.

Esa precisión permite saber qué se puede esperar. Un procedimiento determinista devuelve siempre el mismo resultado con el mismo texto, no inventa ningún dato y trabaja de forma instantánea. A cambio, no redacta en lugar de nadie.

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Resumir o acortar: dos herramientas, dos resultados

El resumen es extractivo. El texto se trocea en frases, se descartan las palabras vacías, se cuenta la frecuencia de las palabras restantes y cada frase recibe una puntuación según las palabras frecuentes que contiene. La primera frase recibe una bonificación, la última una más pequeña y las frases muy cortas una penalización. Las mejor puntuadas se devuelven a su orden original. Lo que se obtiene, por tanto, son frases del propio texto copiadas tal cual, nunca una reformulación. El ajuste de longitud apunta a un 15, un 30 o un 45 por ciento de las frases.

La reformulación, en modo Más corto, no selecciona: aligera sobre el terreno. Desaparecen las muletillas del tipo conviene señalar que o a decir verdad, y con ellas los adverbios de intensidad, y se suprime toda frase cuyo vocabulario coincida en más de tres cuartas partes con otra ya conservada. Conviene elegir el resumen para extraer lo esencial de un informe largo y la reformulación corta para adelgazar un texto que se quiere mantener entero.

Reformular: qué saben hacer las reglas

Los modos Más formal y Más simple aplican listas de correspondencias en los dos sentidos. El primero sustituye el registro coloquial por uno culto, con el francés ça convertido en cela y boulot en travail, y después restablece las mayúsculas. El segundo hace lo contrario, simplificando el vocabulario administrativo, con néanmoins convertido en pourtant y afin de en pour, y corta por los puntos y coma las frases demasiado largas. Esas listas de sustitución están escritas en francés, así que ambos modos solo tienen sentido sobre texto francés.

Una corrección automática repara las elisiones que esos intercambios rompen, de modo que un le élément mal formado vuelva a ser l'élément. La estructura de las frases, en cambio, no se toca: el sentido no se reescribe nunca en profundidad. Para cambiar de verdad el enfoque de un párrafo, ninguna de estas herramientas bastará.

Traducción y títulos: los dos casos particulares

La traducción consulta la API pública de MyMemory: el texto sale del navegador y pasa por ese servicio, tal como advierte el aviso mostrado sobre el campo. Se trocea en fragmentos de menos de quinientos caracteres por las fronteras de frase, con un techo de 4.500 caracteres por petición. La conexión es imprescindible y un texto confidencial no pinta nada aquí. Se ofrecen alrededor de treinta idiomas, del criollo mauriciano al japonés.

El generador de títulos no llama a ningún servicio: inserta el tema propuesto en diez plantillas fijas, distintas según se apunte a un artículo, a un vídeo o a una ficha de producto, e inyecta el año en curso en algunas de las fórmulas. El resultado es un punto de partida para elegir un enfoque, no un titular listo para publicar: conviene revisar la concordancia y la formulación antes de aprovechar una propuesta.

El OCR y por dónde empezar

Extraer el texto de una imagen carga el motor Tesseract y su modelo de idioma en el primer uso y después reconoce el texto localmente, sin que la imagen salga del aparato. Se ofrecen seis idiomas, entre ellos un modo francés más inglés para documentos mixtos, y el resultado es un archivo de texto. Un encuadre recto, nítido y contrastado lo cambia todo; un manuscrito o una foto movida darán muy poco. Para un PDF escaneado, la herramienta específica de la categoría PDF se ajusta mejor.

El motor y su modelo de idioma pesan varios megabytes, se descargan la primera vez y luego quedan en la caché del navegador, y por eso la primera pasada es lenta y las siguientes no. Hace falta conexión una vez; a partir de ahí el reconocimiento se ejecuta en la propia máquina.

Estas herramientas se encadenan bien. La foto de un documento se convierte en texto con el OCR, se relee con el corrector, se condensa con el resumen y después se traduce si hace falta.

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