Texto y redacción: herramientas gratis online

5 herramientas gratuitas, procesadas localmente en tu navegador.

Cinco herramientas que intervienen en momentos distintos de la escritura. El contador de palabras mide mientras se redacta, el corrector relee lo ya escrito, el conversor de mayúsculas y minúsculas da forma a los titulares, el comparador muestra qué ha cambiado entre dos versiones y el generador de Lorem Ipsum rellena una maqueta antes de que exista el texto definitivo.

Solo una de ellas dialoga con el exterior. El corrector consulta en primer lugar el servicio LanguageTool, lo que supone una conexión y significa que el texto enviado pasa por ese servicio; si la llamada falla o no hay red, la herramienta recurre a una corrección local más limitada, y el aviso situado sobre el resultado indica cuál de los dos motores ha respondido. Las otras cuatro lo calculan todo dentro de la propia página.

Herramientas de la categoría Texto y redacción

Medir antes de corregir

El contador de palabras actualiza seis indicadores con cada pulsación: palabras, caracteres, caracteres sin espacios, frases, párrafos y tiempo de lectura. Los dos recuentos de caracteres no son redundantes. Una meta descripción o una biografía de red social se mide en caracteres con espacios incluidos; un trabajo académico o un artículo se gobierna por número de palabras. El tiempo de lectura parte de un ritmo de doscientas palabras por minuto y se muestra en segundos cuando no llega al minuto.

Una frase se reconoce por su puntuación final y un párrafo por la línea en blanco que lo separa del siguiente. Un texto pegado desde un PDF, donde cada línea termina con un salto, infla por tanto el recuento de párrafos de forma artificial: hay que volver a unir las líneas antes de fiarse de esa cifra.

Corregir y comprobar después qué se ha movido

El corrector admite unos diecinueve mil caracteres por pasada, más allá de los cuales hay que trocear el texto. Cuando LanguageTool responde, la corrección cubre la gramática y la concordancia, y cada cambio aparece en una lista con su categoría. El repliegue local es de otra naturaleza: un diccionario de faltas frecuentes en francés y un conjunto de reglas tipográficas, con los espacios dobles eliminados, el espacio antes de los dos puntos, el punto y coma, la interrogación y las comillas de cierre, los puntos suspensivos normalizados y la mayúscula restablecida al principio de frase. Conviene saberlo, porque en un texto escrito en español ese repliegue aporta poco y el trabajo real lo hace LanguageTool.

Comparar dos textos cobra todo su sentido justo después. Se pega la versión de origen a la izquierda y la versión corregida a la derecha, y las líneas añadidas o suprimidas aparecen resaltadas. La comparación avanza línea a línea mediante la subsecuencia común más larga: una frase reescrita por completo se muestra como una supresión seguida de una adición, no como una modificación palabra por palabra. Por encima de unas dos mil líneas en cada lado, la herramienta rechaza el cálculo y lo dice.

Mayúsculas y convenciones tipográficas

El conversor de mayúsculas y minúsculas propone siete transformaciones. El modo de tipo oración pone en mayúscula únicamente la primera letra que sigue a cada signo de puntuación fuerte. El modo de tipo título capitaliza cada palabra salvo los artículos y preposiciones habituales situados dentro del titular. Las conversiones conservan las tildes sobre las mayúsculas, tal como exige la norma académica y al contrario de lo que producen muchos editores: Ángel sigue siendo Ángel y no ANGEL.

Dos modos apuntan al código más que a la redacción. snake_case y camelCase eliminan primero las tildes y todo carácter que no sea alfanumérico: existen para fabricar un nombre de archivo, una clave o un identificador a partir de un titular, no para dar formato a una frase.

Rellenar una maqueta con criterio

El generador de Lorem Ipsum saca sus palabras de un vocabulario latino fijo y de un generador seudoaleatorio inicializado con el reloj: dos clics dan dos textos distintos. La unidad se elige según lo que se quiera probar. En párrafos para juzgar una plantilla de página, en frases para una entradilla o un reclamo, en palabras cuando una zona impone un número exacto. La cantidad va de uno a novecientos noventa y nueve.

La opción que arranca con la fórmula clásica sigue siendo útil, porque señala de un vistazo que se trata de texto de relleno. Conviene desactivarla cuando lo que se quiere es comprobar cómo se lee de verdad una maqueta, sin que el lector reconozca el latín falso en las tres primeras palabras.

Categorías