MP4 → MP3

Extrae la pista de audio de un vídeo a MP3. Gratis, sin subida. 1 GB máx. · Hasta 1 GB · Procesado localmente, nunca enviado a un servidor.

Una conferencia grabada en vídeo, una clase registrada, una entrevista, una nota en vídeo: a veces solo cuenta el sonido. Conservar el archivo de vídeo entero ocupa un espacio que no guarda ninguna relación con el uso que se le va a dar y, sobre todo, impide escucharlo como un pódcast, andando o en el coche, con la pantalla apagada. Extraer la pista de audio en MP3 resuelve las dos cosas de una vez.

La extracción transcurre en dos fases distintas. El navegador decodifica por sí mismo la pista de audio del archivo, mediante la función de decodificación de la API Web Audio, y devuelve una señal en bruto sin comprimir. Esa señal se convierte después en muestras de 16 bits y se entrega a lamejs, la adaptación a JavaScript del codificador LAME, que produce un MP3 de tasa de bits constante. Se ofrecen tres tasas: 96, 128 y 192 kbit/s.

No se sube nada: un vídeo de varios centenares de megabytes no tiene que subir y volver a bajar, y no hay cola de espera. La contrapartida es que todo descansa en su equipo y en su navegador. Los formatos legibles son los que este sabe decodificar, y la duración que puede procesarse depende de la memoria disponible. Esas dos limitaciones explican la práctica totalidad de los fallos.

Cómo se usa

  1. Deposite el vídeo o el archivo de audio La zona de carga indica "Suelta tu archivo aquí" y admite archivos MP4, WebM, MOV, M4A, AAC, WAV y OGG, de uno en uno. Un archivo solo de audio sigue exactamente el mismo camino que un vídeo.
  2. Elija la tasa de bits del MP3 128 kbit/s vale igual para la voz que para la música. 96 kbit/s aligera el resultado en una grabación hablada; 192 kbit/s lo acerca a la fuente sin superarla nunca.
  3. Lance la extracción con "Extraer a MP3" El botón descarga primero el codificador y después decodifica íntegramente la pista de audio en memoria antes de empezar a codificar.
  4. Siga el progreso El avance muestra el número de segundos de audio procesados sobre la duración total. La pestaña debe permanecer abierta: el cálculo ocurre dentro de la propia página.
  5. Descargue el MP3 El archivo conserva el nombre del vídeo y, junto al botón "↓ Descargar", se recuerdan la duración exacta y la tasa elegida al lado del tamaño obtenido.

Cómo se extrae el sonido y cómo se vuelve a codificar

La decodificación no la hace el sitio, sino su navegador, al que se le entrega el archivo completo; de ahí sale una señal en coma flotante, totalmente descomprimida. Esa señal se lleva después a enteros de 16 bits, recortando los valores que se salen del rango, y se pasa al codificador en bloques de 46.080 muestras, con una pausa periódica para que la página siga respondiendo. Vale la pena conocer una consecuencia: la decodificación remuestrea el sonido a la frecuencia de salida de su tarjeta de sonido, a menudo 48 kHz, y es esa, y no la que figura en el vídeo, la que acaba llevando el MP3.

El resultado es como mucho estéreo. Una pista mono sigue siendo mono. Una banda sonora multicanal, una película en 5.1 por ejemplo, se reduce a sus dos primeros canales, frontal izquierdo y frontal derecho: el canal central, donde suelen estar los diálogos, no se remezcla, y la voz puede quedar en segundo plano tras la música y los efectos.

Duración, memoria y límites reales

El límite escrito en el código es de 45 minutos: por encima, la conversión se rechaza antes de empezar. La indicación que aparece bajo la zona de carga recomienda más bien no pasar de unos 30 minutos, y ese consejo merece seguirse.

El motivo está en la decodificación. La señal descomprimida cabe entera en memoria antes de que arranque la codificación, y un minuto de estéreo a 44,1 kHz en coma flotante ocupa unos 21 MB. Una conferencia de 40 minutos exige, por tanto, del orden de 800 MB de memoria RAM, sin relación alguna con el tamaño del archivo de partida. En un teléfono, el sistema puede descartar la pestaña antes de que termine.

Los archivos que no pasan

Un mismo mensaje, el que avisa de que no se ha podido decodificar el audio, cubre tres situaciones. La primera: el vídeo no tiene pista de audio, como ocurre en una grabación de pantalla muda, en un time-lapse o en un bruto al que se le quitó el sonido durante el montaje. No hay nada que extraer y el error aparece de inmediato.

La segunda: el contenedor o el códec no los gestiona su navegador. El .mov de QuickTime se acepta al depositarlo, pero falla a menudo en la decodificación; los formatos mejor atendidos son estos.

Como el decodificador pertenece al navegador y no al sitio, volver a intentarlo en otro navegador es una vía seria. Queda la tercera situación: un archivo bloqueado por una protección, incompleto o todavía en curso de descarga.

Extraer no equivale a poder hacer cualquier cosa

Separar una banda sonora de su imagen es una operación técnica que no dice nada de los derechos ligados a la obra. La música de una película, una canción, un pódcast o la grabación de un concierto siguen protegidos por el derecho de autor, y los intérpretes y los productores disponen además de derechos afines. Tener el archivo no equivale, por tanto, a estar autorizado para redifundirlo, republicarlo o explotarlo comercialmente.

El derecho español contempla un límite de copia privada, reservado al uso privado del copista, sin fines colectivos ni lucrativos y siempre a partir de una fuente a la que se haya accedido legalmente. Estas líneas no constituyen asesoramiento jurídico: ante la duda sobre un uso concreto, conviene dirigirse al titular de los derechos o a un profesional del derecho. En el plano técnico, la única petición de red es la descarga del codificador lamejs, que se sirve desde este mismo sitio y no desde un servidor de terceros; el vídeo, leído desde el disco, no sale del equipo.

Preguntas frecuentes

Mi vídeo es mudo, ¿por qué se habla de decodificación imposible?

Porque la herramienta pide al navegador que decodifique una pista de audio y no encuentra ninguna. Una captura de pantalla sin sonido o un time-lapse provocan, por tanto, el mismo mensaje que un formato no compatible.

¿Los 192 kbit/s mejoran de verdad el sonido?

Evitan añadir pérdida sobre pérdida, pero no restauran nada. La pista de un vídeo ya viene comprimida y el MP3 es una segunda codificación. Para voz, 128 kbit/s sobra de largo y 96 kbit/s sigue siendo perfectamente escuchable.

¿Cuánto va a ocupar el archivo obtenido?

Como la tasa de bits es constante, el cálculo es directo e independiente del tamaño del vídeo: unos 0,9 MB por minuto a 128 kbit/s, 1,4 MB a 192 kbit/s y 0,7 MB a 96 kbit/s.

¿Por qué mi reproductor no muestra ni título ni artista?

El codificador escribe únicamente el flujo de audio: no se añade ninguna etiqueta ID3 y no se recupera nada de los metadatos del vídeo. Rellene el título, el artista y la carátula en su reproductor o con un editor de etiquetas.

¿Puedo convertir un archivo que no sea un vídeo?

Sí. Un WAV, un OGG, un M4A o un AAC se aceptan y siguen el mismo recorrido, decodificación y recodificación. Es además la forma de aligerar una grabación en WAV, muy voluminosa por naturaleza.

¿Puedo cerrar la pestaña mientras codifica?

No. El cálculo ocurre dentro de la página: cerrar la pestaña o recargarla interrumpe la operación, y hay que reanudarla desde el principio.

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