Comprimir imagen
JPG, PNG y WebP más ligeros con ganancia real. Gratis, sin subida. 1 GB máx. · Hasta 1 GB · Procesado localmente, nunca enviado a un servidor.
Una fotografía hecha con un móvil reciente ocupa entre tres y ocho megabytes. Quince imágenes así en una misma página convierten un sitio razonable en un sitio lento, y una sola de ellas basta para que el servidor de correo devuelva el mensaje por exceso de tamaño en el adjunto. Bajar ese peso sin que la diferencia se note es un problema de codificación, no de dimensiones: esta herramienta no toca la resolución de la imagen, reescribe el fichero con un códec más eficiente que el de origen.
La página lleva incorporados tres motores, compilados a WebAssembly y servidos desde la carpeta de recursos del propio sitio: MozJPEG para el JPEG, libwebp para el WebP y OxiPNG para el PNG. Son los códecs del proyecto jSquash, los mismos que utiliza Squoosh. Solo hay dos decisiones que tomar: la calidad, entre el 30 y el 95 %, y el formato de salida, que puede conservar el del fichero de entrada, forzar el JPG o forzar el WebP.
Cada resultado va acompañado de una nota detallada: peso antes, peso después, porcentaje ahorrado y nombre del motor empleado, por ejemplo “MozJPEG q75”. Cuando la compresión no aporta nada, la herramienta devuelve el fichero original intacto en lugar de una versión más pesada. Se pueden soltar varias imágenes de una vez: se procesan una tras otra sin salir de la página.
Cómo se usa
- Suelte sus imágenes El selector admite JPG, PNG y WebP, varios ficheros a la vez. La lista muestra el peso de cada uno y permite retirar los que sobren antes de lanzar el proceso.
- Ajuste el control de calidad Va del 30 al 95 % en pasos de 5 y arranca en 75. Solo afecta al JPG y al WebP: la rama PNG lo ignora, porque ahí no se degrada nada.
- Elija el formato de salida Conservar el formato sigue la extensión de cada fichero; JPG y WebP imponen la conversión a todo el lote, incluidos los PNG que haya soltado.
- Pulse Ejecutar Los ficheros se codifican uno detrás de otro. La primera ejecución descarga el códec necesario, que a partir de ahí queda en caché para las imágenes siguientes.
- Lea la nota de cada resultado Indica el ahorro conseguido y el motor utilizado, o bien avisa de que la imagen ya estaba optimizada y se ha conservado el original. El botón ↓ Descargar todo (ZIP) reúne el lote entero en un solo archivo.
Un códec por formato, y cuál entra en juego
Cuando se conserva el formato, la herramienta deduce el de cada fichero a partir de su tipo MIME y de su extensión, y lo encamina hacia el motor que le corresponde: un .jpg va a MozJPEG, un .webp a libwebp y un .png a OxiPNG. Forzar JPG o WebP impone el mismo motor a todo el lote, sea cual sea el formato de entrada, de modo que un lote mezclado sale homogéneo.
Los tres códecs se alojan en el propio sitio, no se cargan desde un servicio ajeno. Si no llegan a estar disponibles, la herramienta recurre al codificador integrado en el navegador y lo hace constar en la nota con la palabra “navegador”: el resultado sigue siendo utilizable, solo que menos compacto. Merece la pena mirar esa palabra antes de dar por buena una serie completa.
Con pérdida y sin pérdida son dos operaciones distintas
MozJPEG y libwebp comprimen con pérdida: descomponen la imagen y después descartan información allí donde el ojo la echa menos en falta, según el nivel de calidad solicitado. El píxel original no se puede restituir, y volver a comprimir un fichero ya comprimido acumula los deterioros de una pasada sobre los de la anterior.
OxiPNG no modifica la imagen que se ve en pantalla: prueba varios filtros de predicción y recalcula el flujo comprimido hasta dar con la representación más compacta de esos mismos píxeles. Es una reescritura sin pérdida, ejecutada aquí en el nivel 3 y con optimización del canal alfa.
Esa diferencia explica un punto que desconcierta a menudo. Un PNG que ya haya pasado por un optimizador no ganará casi nada: no queda calidad visual que gastar, solo una disposición de bytes que mejorar, y ya está mejorada. En un PNG de contenido fotográfico, en cambio, el ahorro de verdad llega al cambiar de formato, no al insistir con el mismo.
Qué calidad y qué formato de salida elegir
Para imágenes destinadas a la web, el 75 % es el punto de equilibrio habitual: a distancia normal de lectura la diferencia con el original no se distingue. Conviene subir al 85 o al 90 % si la imagen se va a imprimir o a retocar después, porque cada manipulación posterior partirá de ese fichero y no del que usted guardó. Por debajo del 50 %, el efecto de bloques se hace visible en los degradados suaves y en las zonas oscuras.
El WebP suele producir un fichero más compacto que el JPG a igualdad de calidad, y además admite transparencia, cosa que el JPG no hace. Forzar el JPG sobre un PNG transparente la aplana: es el único caso en el que este selector cambia el aspecto de la imagen por algo que no es la compresión.
Si el destino son varias plataformas distintas, conviene comprimir una sola vez desde el original y guardar ese resultado, en lugar de encadenar pasadas. El lote se trata de forma secuencial, así que una serie larga de fotografías de gran tamaño mantiene la pestaña ocupada un rato; el cálculo corre a cargo de su ordenador, y ahí está también el motivo por el que nada sale hacia un servidor.
El tope de seguridad y lo que el fichero de salida ya no lleva
Terminada la codificación, el tamaño obtenido se compara con el del fichero que usted soltó. Si resulta mayor o igual, se devuelve el original tal cual, con la indicación de que la imagen ya estaba optimizada y se ha conservado el original: de aquí no se sale nunca con un fichero más pesado que el que se trajo. Esa comparación se hace fichero a fichero, no sobre el lote en conjunto.
En JPG y en WebP la imagen se descodifica a píxeles en bruto antes de volver a codificarse, y los metadatos EXIF —fecha de captura, modelo de cámara y posición GPS— no se vuelven a escribir en el fichero producido. Es una pérdida si lo que se hace es archivar, y una ventaja si lo que se hace es publicar. La rama PNG no pasa por ese trayecto: trabaja directamente sobre los bytes del fichero.
Preguntas frecuentes
¿El control de calidad cambia algo en un PNG?
No. Con el formato conservado, un PNG pasa por OxiPNG, que trabaja sin pérdida, así que el control se ignora por completo. Para que influya hay que convertir el fichero a JPG o a WebP desde el selector de formato de salida.
¿Qué significa “navegador” al final de la nota?
Que los códecs WebAssembly no se han podido cargar y que ha tomado el relevo el codificador integrado en el navegador. Al recargar la página desde el sitio en línea se restablecen MozJPEG, OxiPNG y libwebp, y las notas vuelven a nombrar el motor real.
¿Comprimir dos veces seguidas mejora el resultado?
No, y además estropea la imagen: cada pasada por JPG o por WebP retira información de forma definitiva. Si el primer ajuste no convence, hay que volver al fichero original y repetir con otra calidad, nunca encadenar compresiones sobre el resultado.
¿Se quedan mis coordenadas GPS en la foto comprimida?
En una salida JPG o WebP, no: la codificación parte de los píxeles y no escribe ningún bloque EXIF. Si esa información le resulta útil, guarde el fichero original por su cuenta antes de comprimir.
Una imagen de 60 megapíxeles se rechaza.
El códec fija un límite de unos cincuenta megapíxeles para no saturar la memoria disponible. Reduzca antes la resolución con Redimensionar una imagen y vuelva a pasar el resultado por aquí.
¿Cambia el nombre del fichero?
Sí: se añade el sufijo -compresse delante de la extensión, y esa extensión sigue al formato realmente producido, no al de partida. Su fichero original no se modifica ni se sustituye.
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